#ELFUTUROPUEDE CAMBIARELPRESENTE

“Quien controla el presente controla el pasado. Y quien controla el pasado controlará el futuro.”

George Orwell, 1984.

Esta cita, tan literal, no me gustaría sacarla del contexto en el cual la inscribo para efectuar este comentario a la obra #EL FUTURO PUEDE CAMBIAR EL PRESENTE, de Vic Pereiró. Y su contexto, es 1984. Aquel 1984, presente en la obra literaria de Orwell, aquella pesadilla distópica.

Pero la cita literal que encabeza este texto también tiene otro contexto, uno más actual pero no por eso menos interesante, que es la tesis doctoral de Julio Bodí Ramiro De chatarra a patrimonio: el proceso de patrimonialización industrial de las antiguas instalaciones sidero-metalúrgicas de Puerto de Sagunto (1984-2014)1. Hay un párrafo en esta tesis que para mi define todo el TRABAJO (y las mayúsculas son literales también), pues define también un contexto, el contexto del lugar del trabajo que supone la company town que fue Puerto de Sagunto. El párrafo es el siguiente:

A toda mi familia, especialmente a mis padres Julio y Remedios, porque son lo mejor que tengo y me han enseñado a ser quien soy. Ellos dan sentido a todo. Mil gracias por aguantarme y respetarme. A mis hermanas, Lourdes, Marta y María Ester, por compartir conmigo su inmenso amor. Son y serán siempre mi referencia. A mi abuelo Emiliano Ramiro Casado por compartir conmigo sus vivencias en los tiempos en los que por fin pudo hablar de su pasado. Abuelo, te doy las gracias por religarme a los lugares de donde procedo. Tu sabiduría no está escrita en los libros.

Sí, efectivamente, este texto extraído de la tesis de antropología social y sociología, forma parte de los agradecimientos, página 5 del texto.

¿Qué es el futuro?… Svetlana Boym afirma sin tapujos que el futuro es la nostalgia, y, es más, la nostalgia de un tipo en concreto (pues define varias): lanostalgia reflexiva.

“Restauración” (que procede del latín restaurare, restablecimiento) significa retorno a la stasis original, al tiempo anterior a la caída del hombre. Para el nostálgico restaurador, la nostalgia es un valor para el presente; el pasado no es un período, sino una instantánea perfecta. Es más, el pasado no tiene por qué mostrar signos de decadencia: hay que pintarlo de nuevo, conforme a la “imagen original”, para que sea eternamente joven.

La nostalgia reflexiva está más relacionada con el tiempo histórico y con el tiempo individual, con la naturaleza irreversible del pasado y con la finitud humana. El término “reflexión” hace pensar en una nueva flexibilidad, no en el restablecimiento de la stasis. En este caso, no se cargan las tintas en las recuperación de algo que se percibe como una verdad absoluta, sino que se medita sobre la historia y sobre el paso del tiempo. Parafraseando a Nabokov, este tipo de nostálgicos suelen ser “amateurs del tiempo, epicúreos de la duración” que se resisten a la presión de la eficacia exterior y se deleitan con la textura de un tiempo que ni los relojes ni los calendarios pueden medir2.

Pero es que aquel 1984 también es el de las manifestaciones para evitar el cierre de Altos Hornos del Mediterráneo, y el año en el que, creo recordar, el matadero municipal de Sagunto ocupaba las dependencias interiores del muro exterior en el cual Pereiró ha plantado esta intervención en base a cartelería muy bien pegada con cola, basado en un diseño tipo proclama mediática de estética relacional (con su # al principio), compuesto en su mayor parte de un gran texto, homónimo, el futuro puede cambiar el presente, que cambia completamente la fachada del antiguo matadero, y que afortunadamente elimina el deleznable color vainilla que cubre el edificio. ¿Qué es el arte urbano? Se preguntan los que pasan por delante y se hacen selfies y cuelgan el futuro reflexivo de Vic en instagram y demás. No se pregunten nada y fotografíense. El muro es un espacio a conquistar, tal y como se viene haciendo desde las grutas cavernícolas, un contexto, espacio-tiempo, siempre perverso y nada inocente. Y si nos ponemos finos, si nos mostramos reflexivos, como se pone Julio Bodí en su tesis, ¿hay algo que no sea perverso e inocente al mismo tiempo?…

Fotografíense.

(Y no olviden, entre otras cosas, que el matadero después fue una escuela de primaria donde niños y niñas hicieron sus primeros pinitos artísticos, almorzando bocadillos calentitos de tortilla francesa traídos por mamá a través de la reja los huevos calentitos el pan crujiente y tierno y fábrica ya cerrada al fondo.)

César Novella 2019

 

1 http://roderic.uv.es/handle/10550/47626 (consultado por última vez el 18/6/2019)

2 Boym, Svetlana, El futuro de la nostalgia, A. Machado Libros, Madrid, 2015. Pp. 83-85.

*(Roman Jakobson distinguía dos tipos de afasia, el trastorno lingüístico que consiste en “olvidar” la estructura del lenguaje. En primer lugar, estaba la afasia metafórica, una trasposición por desplazamiento y sustitución. Por ejemplo, si a un paciente le piden que diga a qué la recuerda una bandera roja contesta “a la Unión Soviética”. El paciente recuerda emblemas, no contextos. El segundo tipo de afasia es metonímica, el recuerdo del contexto, de detalles que no llegan a sustituir simbólicamente al referente. Puede que el paciente recuerde que la bandera roja estaba hecha de terciopelo y que tiene un emblema bordado, la bandera que solía llevar en las manifestaciones, y que recuerde que después libraba y aprovechaba el día para ir al campo a coger setas. Los dos tipos de nostalgia que proponemos nosotros se inspiran en la distinción de Jakobson; a fin de cuentas, ambos son efectos secundarios de un olvido catastrófico y del intento desesperado de reconstruir una narrativa a partir de una pérdida.)

#ELFUTUROPUEDECAMBIARELPRESENTE ARTWORK, GRAPHIC, PHOTO https://vimeo.com/342931071